Conoced Que Yo Soy Dios

En esta ocasión estaremos hablando del Salmos 46. Este salmo nos habla de la soberanía de Dios, no solamente en nuestras vidas, sino sobre todo lo creado por Él. Dios es el omnipresente ayudador que defiende su Iglesia mientras que el resto del mundo se encuentra envuelto en desgracias y catástrofes. Nuestro Dios viene a ser como un río refrescante que da aliento y gozo a su pueblo, aún en medio de las calamidades. Él quiebra los arcos que van dirigidos en contra de sus santos. Nuestro Creador y soberano Dios, demuestra su poder y su soberanía como quiere y ordena a todos:

“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.”(v.10)

Tenemos que tener calma y cultivar una serena sumisión de espíritu dentro de nuestros corazones ante la soberana voluntad de Dios y ante cualesquiera que sean nuestras calamidades, guerras, plagas, terremotos, torbellinos, accidentes, enfermedades o la muerte de un
ser querido en nuestra vida. Como creyentes y servidores del Dios altísimo debemos tener en cuenta el fundamento de la divinidad de Dios. Simplemente el hecho de ser Dios es razón de más para que debamos mantenernos en calma delante de Él. No deberíamos tener ningún fundamento o razón para murmurar, objetar, oponernos, sino estar quietos y tranquilamente y con humildad someternos a Él, en quietud y confianza para aprender lo que desea
enseñarnos.

¿Porqué debemos permanecer quietos?
Simplemente porque es Dios y es absoluta e infinitamente perfecto. Él no podría cometer error o maldad. Dios continuamente y con una sola Mirada, ve y conoce perfectamente todas las cosas, tanto grandes como pequeñas.

Dios es tan Grande que se encuentra infinitamente más allá de toda comprensión humana. Por lo tanto , sería irracional de nuestra parte juzgar sus decisions, ya que éstas son profundamente misteriosas. Tampoco tenemos derecho a esperar que Dios nos dé explicaciones por la razón de sus actos o de sus designios.

Todas las cosas le pertenecen, por cuanto es Dios soberano. Tiene completo derecho a disponer de ellas a su antojo y placer. Todas las
cosas están sujetas a su voluntad. Nuestro Dios, es digno de ser soberano. Lo correcto para nosotros es, simplemente estar quietos y someternos en buen agrado, sin objetar en ninguna manera que Él tenga la Gloria de su soberanía; al contrario, debemos estar conscientes de su dignidad, y debemos
reconocerla con gozo, diciendo como dice en Apocalípsis 5:13:

“Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir:Al que está sentado en el trono, y al cordero, sea la alabanza, la honra, la Gloria y el poder, por los siglos de los siglos”. Por lo tanto como es Dios, será soberano y actuará como tal.

Isaías 45: 5-7 lo resume todo:
“Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste, para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo Jehová, y ninguno más que yo, que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto”.

Él está en posición de vengarse de aquellos que se opongan a su soberanía como dice en Isaías 27:4: “No hay enojo en mí. ¿Quién pondrá contra mí en batalla espinos y cardos? Yo los hollaré, los quemaré a una”. ¡Ay! del miserable que quiera pelear contra Dios.

La soberanía de Dios se manifiesta en sus grandes obras, las cuales aparecen descritas en los versículos del Salmos 46. Todas éstas demuestran su poder y soberanía, y así ordena a todos estar quietos, y reconocer que Él es Dios.

Porque dice: “Seré exaltado entre las naciones; enaltecido sere en la tierra”.

¡Dios te bendiga!
Pastor Luis Acevedo

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