Dando Gracias a Dios en Todo

Como creyentes, nuestra esperanza descanza en el Dios de amor que nos guía, nos cuida y nos proteje. Esto es lo que nos mantiene en pie de Guerra, creyendo y confiando totalmente en que saldremos victoriosos, no importando las pruebas o las circunstancias que nos redeen.

1 Tesalonicenses 5:18 dice: “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”. Aquí la palabra nos dice que demos gracias en todo, no nos dice que es solamente en los Buenos momentos, sino en todo tiempo, incluyendo los tiempos de dolor, angustia y desesperación. Aunque parezca difícil de entender, Dios quiere que seamos obedientes a su palabra y a sus promesas porque todo esto encierra una gran lección de crecimiento espiritual para nosotros.

La palabra de Dios nos revela que es en la forma en que nosotros manejamos las pruebas siendo éstas las que moldean y desarrollan nuestro carácter como creyentes. Si nos mantenemos agradecidos y dando toda la Gloria a Dios durante los momentos de pruebas, no importando las circunstancias, entonces, no habrá nada que nos pueda detener para superarnos y hacer que su completa voluntad sea realizada en nuestras vidas.

Filipenses 4:11 dice: “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación”. Y en 1 Tesalonicences 5:18, como mencioné al principio, “dar gracias en todo”.

Durante los momentos difíles nosotros aprendemos a confiar y a depender de Dios plenamente.

Si leemos 1Corintios 1:26 donde el Apostol Pablo nos dice, “Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; …” , o sea, que Dios llama a lo débil del mundo y no a los sabios ni a los poderosos, por una razón. Al igual que el rey David cuando dijo cuando más abatido estaba, queDios lo había ayudado y había trabajado con él (Salmos 116:6).

Todo esto nos deja claro que es sumamente importante dejar que Dios tome el control de todas nuestras situaciones y aprendamos a regocijarnos en medio de las pruebas y sufrimiento, dando toda albanza a Él. En todo momento siendo agradecidos por todo.

“…para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder poder de Dios”. (1 Corintios 2:5)

¡Dios te Bendiga!

Pastor Luis Acevedo

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