Recientemente hablamos de Juan 3:16 que dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda , mas tenga vida eterna”.

El amor de nuestro Dios no se detiene ahí, sino que continúa eternamente, pues Él es eterno.Cuando analizamos profundamente esto y vemos los problemas mundiales a veces, Dios pudiera parecernos un Dios un poco severo, implacable y hasta preparado para enviarnos al infierno si pecamos. Ahora, si leemos Romanos 5:8 el apóstol Pablo nos dice: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. También en el libro del Profeta Jeremías nos dice: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”.

Si continuamos leyendo y escudriñando la palabra de Dios podemos encontrar más evidencia del gran amor de Dios hacia el hombre. En Salmos 103:13-14 Dios nos dice: “Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen. Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo”.

Tenemos un Padre muy amoroso. Muchos se preguntarán si Dios nos ama tanto, ¿Cómo es, entonces, que nos demuestra ese gran amor del cual estamos hablando? Pues déjame decirte que existen muchas maneras, pero tan solo te voy a mencionar tres de ellas.

Primero, Dios sacrificó a su único hijo por nosotros. Recuerda cuando leimos en Juan 3:16 que Dios amó tanto al mundo que dió a su unigénito hijo para que todo aquel que en él creyera no se perdiera, sino que tuviera vida eterna. Y Jesús mismo, voluntariamente entregó su vida por nosotros en la cruz del calvario. Juan 15:13 dice: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos”.

Segundo, Dios nunca nos abandonará. Cuando nosotros nos encontramos en problemas, dificultades y necesidades entonces clamamos, Él nos responde, nos toma en sus brazos, nos Consuela y nos conforta. Si has sido rechazado o abandonado, tal vez se te haga difícil confiar en Dios; pero siempre encontramos un Consuelo, una esperanza.

Deuteronomio 31:8 nos dice: “Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides”. Nada puede ser tan malo como para que Dios te abandone, absolutamente, nada. Tercero, Dios nos conforta.

Como una madre lo hace con su hijo, así mismo Dios nos conforta a nosotros. En 2 Corintios 1:4 podemos leer: “el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que
están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios”.

Siempre tenemos que buscar el rostro de Dios cuando necesitemos aliento. Pídele que te dé fuerzas. El Salmos 46:1 nos recuerda: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”.

Siempre recuerda que nada podrá separarnos del amor infinito de Dios. Romanos 8:38-39 nos dice: “ Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,   ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”. Dios siempre está dispuesto a ayudarnos, a demostrarnos su amor e incluso a defendernos, siempre y cuando nos arrepintamos y sigamos perseverando.

¡Dios te bendiga!
Pastor Luis Acevedo

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