En el evangelio según Mateo capítulo 24:3 nos relata que estando Jesús sentado en el monte de los olivos, sus discípulos se le acercaron aparte, de la multitud que allí se encontraba, y le preguntaron qué cuándo serían aquellas cosas de las cuales él les había hablado que sucederían y qué señal habría de su venida y del fin del siglo. Claro está, ellos ya sabían que el mundo empeoraría cada vez más y que llegaría un momento
determinado en que la maldad alcanzaría su punto máximo sobre todo el planeta.

Jesús les dijo también que él regresaría para traer paz en todo el mundo. Pero en los versículos 21 y 22 Jesús dijo algo que le llamó su atención y fue lo siguiente: “Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos,
aquellos días serán acortados”.

Todo esto describe claramente el escenario del gran día del juicio final. El reloj de Dios se ha detenido faltando un minuto para que marque la medianoche por causa de todos aquellos que no se han arrepentido todavía.

Dios les está dando una última oportunidad.

El tiempo dado por nuestro Dios se acaba.

Jesús dijo que todo aquel que persevere hasta el fin, éste sería salvo (Mateo 24:13). Lo que Jesús decía, no era alusivo a la salvación del alma, más bien se refería a que todo creyente sería liberado al regreso del Señor, si estos perseveraban hasta el regreso de su venida.

Si leemos las profecías que se encuentran en la palabra de Dios, todas estas nos describen claramente un periodo de angustia y tribulación la cual nunca se ha visto sobre la faz de la tierra, y no sólo eso, sino que nos describen con detalles todo lo que sucederá durante este periodo final de esta generación; una tribulación que devastará la tierra durante ese tiempo del fin.

Hemos escuchado de guerras, desastres, hambres, y pestilencias que arrasarán toda la población antes que nuestro Señor regrese finalmente y descienda sobre el monte de los olivos. Entonces, amados, surgirá un nuevo amanecer, un nuevo comienzo con una promesa de paz y regocijo, de alegría y felicidad.

Corre que el tiempo se acaba. Dios te ofrece una última oportunidad, no la rechaces.
¡Cristo te ama! ¡Y quiere darte vida eterna!
Si no le conoces, yo te invito a que le entregues tu vida
completamente a él y recibirás Salvación y Vida Eterna.

No lo dejes para más tarde porque,
¡EL TIEMPO SE ACABA!

¡Dios te bendiga!
Pastor Luis Acevedo

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