En el libro de los Jueces capítulo 6:11-14 encontramos la historia de Gedeón, un ejemplo de un hombre de carácter.

“  Y vino el ángel de Jehová, y se sentó debajo de la encina que está en Ofra, la cual era de Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los Madianitas.  Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente. Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los Madianitas.   Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los Madianitas. ¿No te envío yo?”

Cuando nosotros hablamos de fe, realmente de lo que estamos hablando es de carácter. Si analizamos bien, la fe no es para resolver conflictos, más bien la fe es para adorar a Dios aún en medio de las luchas y conflictos. El creyente de hoy en día utiliza la fe de
una manera incorrecta. El carácter del creyente es el que en realidad resuelve los conflictos. El verdadero secreto de mi vida como creyente no es que Dios me resuelva mis problemas, sino más bien que yo glorifique a Dios en medio de mis conflictos y mis pruebas. En este pasaje bíblico el ángel le dice a Gedeón “varón esforzado y valiente”; esto no describe la fe, esto describe el carácter. El carácter significa el terreno propicio para el desarrollo de la fe.

El carácter es como la varilla de acero que le da fortaleza al cemento. Una columna si no tiene varilla aguanta hasta el primer empujón. El acero dobla pero no se parte. El carácter trabaja en la vida del creyente de la misma manera como lo hace la varilla de acero en el cemento. El carácter es aquello que está en nosotros y que da unidad a las características que ejerceremos como individuos. Cada creyente tiene una personalidad única y se identifica por esas características. El carácter es lo que le va a dar unidad a esas características para poder ejercerlas pero también conoce su potencialidad. Tiene un claro concepto de lo que desea; un entusiasmo que no se lo quita nadie.

El hombre de carácter tiene valentía. Valentía es mucho más que el valor ante el peligro, es el valor ante la vida misma, las pruebas y las dificultades. El cristianismo no es para después de su muerte, es para el presente. Muchas veces el que no es valiente se lanza, pero el verdadero valiente sabe retroceder. Un hombre de carácter tiene fidelidad. Un hombre de carácter es fiel en todas las áreas de su vida como creyente. Es fiel a las instituciones, a sus amistades y a su Iglesia. No cambia su actitud hacia otra persona por el mero
hecho de que alguien le critique o le busque faltas. El hombre de carácter siempre es fiel en contra de toda clase de crítica que se haga en contra de aquella persona que considera su amigo. Dios le dijo a Josué: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente”.

¡Dios te bendiga!
Pastor Luis Acevedo

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