La palabra de Dios nos dice en el libro de Levítico capítulo 23 versículos 4-5 lo siguiente:

“Estas son las fiestas solemnes de Jehová, las convocaciones santas, a las cuales convocaréis en sus tiempos: En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua es de Jehová.”

La palabra de Dios es bien clara en que estos días son especiales para Dios y que él espera que su pueblo los observe.

Podemos nosotros observar que luego de la muerte y resurrección de la Iglesia primitiva, se continuó observando el sábado semanal y las fiestas Bíblicas. A pesar que no se dan detalles específicos en cada caso, se realizaban servicios de adoración especiales durante esos días ya que ellos debían tener “convocaciones santas”.

Esto significa que son asambleas sagradas ordenadas por Dios. Hoy en día nosotros tenemos servicios especiales, como por ejemplo, en semana santa; con predicaciones que se concentran en el significado de esa semana, se cantan himnos, etc…

Por lo general las congregaciones se reúnen en un lugar específico. Así como en el sábado semanal, nosotros también nos abstenemos de hacer nuestro trabajo regular y acostumbrado durante esa semana.

La primera fiesta que nos menciona el capítulo 23 de levítico es la fiesta de la Pascua. Esta fiesta es una conmemoración del sacrificio de Jesús por nuestros pecados, redimiéndonos de la muerte. Este período del año se realiza con una muy profunda introspección espiritual. La pascua se celebra al atardecer del día 14 del primer mes del año sagrado (de acuerdo al calendario hebreo), con un servicio basado en las instrucciones que dio el apóstol Pablo en 1 Corintios 11: 23-28, y los relatos en los cuatro evangelios acerca de la pascua del Nuevo Testamento instituida por Jesús y sus discípulos. Se comienza con un explicación del propósito de la fiesta de la pascua, seguido por el lavamiento de los pies (Juan 13). Luego se explican los símbolos de la pascua-el pan sin levadura y el vino-, los cuales representan el cuerpo y la sangre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Cada miembro de la Iglesia, que haya sido bautizado, come un pequeño pedazo de pan sin levadura y bebe una pequeña porción de vino (Jugo de uva), que simbolizan el sacrificio que Cristo hizo por nosotros en la cruz del calvario.

La próxima fiesta a celebrarse es la fiesta de los panes sin levadura. Esta fiesta de siete días comienza y termina con un día sábado anual, en el cual se llevan a cabo servicios similares a los que se ofrecen cada sábado semanal. En cada sábado anual durante ésta fiesta y también durante las otras fiestas, los mensajes a predicar van enfocados en los varios aspectos del significado del día que se esté observando. Los mensajes dan guía, ánimo e instrucción a los miembros de la Iglesia y nos ayudan a adorar a nuestro Dios. Levítico 23:6 nos dice que durante esos siete días de la fiesta de los panes sin levadura “comeréis panes sin levadura”; ya que durante esta semana la levadura representa el pecado. Tampoco se deberían comer productos hechos con levadura durante esta fiesta, siguiendo las instrucciones de Dios en Éxodo 12:15-20; 1 Corintios 5:7-8. El significado espiritual de esto es que debemos vivir una vida según el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo tomando el verdadero pan de vida, que significa evitar el pecado y adquirir las virtudes de nuestro Salvador. En esa noche que comienza la fiesta de los panes sin levadura es un recordatorio de la salida de los hijos de Israel de Egipto, y representa nuestra liberación de la vida pecaminosa anterior. La palabra de Dios se refiere a esta ocasión especial como “la noche de guardar” (Éxodo 12:42).

Otra fiesta mencionada es la fiesta de las primicias. Esta fiesta es un tipo de la resurrección-primero de Cristo, después de los que son suyos en su venida. Esta fiesta, cuya observación tenía lugar la misma semana de la fiesta de los panes sin levadura, se realizaba el día dieciséis del primer mes, Nisán, que era el comienzo de la cosecha de cebada.

La Fiesta de las semanas, o fiesta de la cosecha conocida como Pentecostés, es otra fiesta que celebraba el pueblo de Israel. El antitipo es la venida del Espíritu Santo para formar la Iglesia. Por esa razón hay levadura, ya que en la Iglesia existe el pecado. Notemos en los vv.15-22 de levítico 23, que ahora sí se habla de panes; no es una gavilla de mieses separadas atadas ligeramente, sino una unión real de partículas que conforman un cuerpo homogéneo. Pentecostés tenía lugar cincuenta días después de la ofrenda de las primicias, es decir aproximadamente al comienzo del verano.

Los panes mecidos. Se ofrecían cincuenta días después de la ofrenda mecida. Esos cincuenta días es precisamente el período entre la resurrección de Cristo y la formación de la Iglesia en Pentecostés a través del bautismo del Espíritu Santo. En la ofrenda mecida no se ofrecía levadura, pues en Cristo no hubo maldad alguna; pero los panes mecidos, tipo de la Iglesia, eran “cocidos con levadura” pues en la Iglesia aún existe pecado.

Las fiestas de las trompetas. Es un tipo profético y hace referencia al futuro recogimiento de Israel, disperso durante tanto tiempo. Transcurría un largo intervalo entre Pentecostés y la fiesta de las trompetas, y esto correspondía al período de la obra del Espíritu Santo en la era de la Iglesia primitiva. Las trompetas eran símbolos de testimonio y están relacionadas con el recogimiento de Israel una vez que concluya la era de la Iglesia. A esta fiesta, que se realizaba el primer día del séptimo mes, Tisrí, seguía en forma inmediata el día de la expiación.

El día de la Expiación. Tiene un aspecto único, ya que Dios nos instruye que aflijamos nuestros cuerpos, a lo cual la Biblia se refiere como “ayunar”- es decir, abstenerse de comida y bebida durante ese día. Esta fiesta representa el reino venidero de nuestro Señor Jesucristo sobre la tierra, y será un tiempo de gran gozo espiritual para todos.

La fiesta de los tabernáculos. También conocida como la fiesta de la cosecha, es tanto recordatoria como profética: recordatoria de la redención de Egipto; profética en cuanto al reino futuro de Israel después de su recogimiento y restauración, cuando la fiesta nuevamente se convierta en recordatoria, no sólo para Israel sino también para todas las naciones. El nombre de estas fiestas se deriva del hecho que durante su observancia los israelitas vivían en cabañas de enramadas o tabernáculos.

¡Dios te Bendiga!

Pastor Luis Acevedo

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