Romanos 13:5-6 dice: “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: no te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: el Señor es mi ayudador, no temeré lo que me pueda hacer el hombre.”

Los creyentes no tienen por qué temer que Dios los desampare ni los deje, por limitados que sean sus recursos o difíciles que sean las circunstancias. La palabra de Dios afirma que el padre se interesa por el bienestar de sus hijos. Así que pueden decir como el autor de Hebreos, quien cita las palabras del salmista: “el Señor es mi ayudador; no temeré”. Eso pueden afirmarlo con confianza en los tiempos de aflicción, de pruebas y de dificultades. Dios nos ha prometido que va a estar con nosotros siempre, aún en medio de nuestros problemas, crisis económicas, y las enfermedades. La palabra de Dios también nos dice que nuestro padre celestial nos va a ayudar cuando venga el mal. En el libro del profeta Isaías 54:14 nos dice “Con justicia serás adornada; estarás lejos de opresión, porque no temerás, y de temor,
porque no se acercará a ti”.

Esto fue revelado a la antigua Israel de parte del profeta Isaías y lo mismo se aplica a nosotros en la actualidad. Dios nos va a proteger, ¡Y no tenemos porque temer! Aunque vivimos en un mundo lleno de problemas, no tenemos por qué estar atribulados en nuestra mente o en nuestro corazón. Existe un camino de vida que nos da gozo, felicidad y una esperanza cierta para el futuro. Realmente no deberíamos preocuparnos demasiado por los acontecimientos mundiales que no podemos controlar. Debemos aprovechar la oportunidad que Dios nos ha dado de entender su plan de salvación y de servirle sólo a él en Espíritu y en verdad.

En Josué 1:5 dice: “Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé”. En este pasaje bíblico la promesa fundamental de Dios para Josué, es asimismo el compromiso de Dios con todos los creyentes en las luchas de su fe. La constante presencia de Dios con los creyentes es ahora una realidad por medio de su Hijo y el don del Espíritu Santo. En el versículo 30 de Mateo capítulo Jesús habló sobre el afán y la ansiedad diciendo así: “y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? Esas palabras contienen la promesa de Dios para todos sus hijos en esta época difícil e insegura. Dios ha prometido la provisión de comida y ropa, y la satisfacción de otras necesidades. No hay por qué preocuparse; si el creyente permite que Dios reine en su vida, es seguro que Él asumirá toda la responsabilidad por esa vida rendida a Él.

Nuestra capacidad para cosechar esperanza y optimismo depende de cuanto nos esforcemos por entender y vivir el camino de vida de Dios. Nuestro futuro está lleno de esperanza y tenemos mucho por qué agradecer. Dios tiene un plan lleno de optimismo que nadie se lo alcanza a imaginar y aunque vivimos en un mundo lleno de problemas, no tenemos por qué estar atribulados ni en nuestra mente ni en nuestro corazón. El apóstol Pablo en la carta a los romanos 8:28 dijo lo siguiente: “y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. Este pasaje bíblico motiva mucho a los hijos de Dios cuando tienen que soportar el sufrimiento en esta vida. Dios tornará “a bien” toda aflicción, prueba, persecución sufrimiento; el beneficio que Dios obra los conforma a la imagen de Cristo y en última instancia los glorifica. Esa promesa está limitada a los que aman a Dios y se han sometido a Él por la fe en Cristo Jesús.

Cuando el apóstol Pablo menciona la frase “todas las cosas” esto no incluye los pecados ni la negligencia; nadie puede disculpar el pecado sostenido que Dios sacará algún beneficio de el.

“Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Nuestro Señor no cambia, es ancla segura de la fe. Él nunca te dejará.

¡Dios te bendiga!
Pastor Luis Acevedo

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