Hoy dedico mi Blog a todas las mujeres “Especiales”. Y tú dirás, ¿y quiénes son esas mujeres especiales? ¿Seré yo parte de esa lista? ¿Soy yo una mujer especial?

Amiga, aunque yo no te conozca personalmente, no sepa tu nombre, ni dónde estás, o como encontraste ésta página, y que no conozca las situaciones particulares por la que estés pasando, puedo asegurarte que tu, igual que yo, somos parte de ese grupo, aunque sea por razones distintas. A ti mujer especial, que has peleado la buena batalla de la fe, a ti que has sufrido, a ti que has llorado, hoy estas a punto de recibir una palabra especialmente para que atesores en tu alma.

Tú eres una mujer de Dios, lo puedo sentir y además lo sé porque la palabra de Dios lo dice.  Jesús te ha escogido a ti con un propósito poderoso. Sí, a ti, ¿Por qué lo dudas? Isaías 48:10 nos dice: “He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción”.

¿Sabes? he aprendido, a través del tiempo, que las mujeres han sido atacadas, golpeadas, menospreciadas, ultrajadas y engañadas a través del tiempo porque hay alguien que no te quiere ver realizada ni feliz.

¿Sabías tú que existe un personaje siniestro, tu enemigo espiritual, que te quiere ver siempre por los suelos? ¿Quieres saber por qué? Es muy sencillo, porque tú le puedes hacer mucho daño al reino del mal, muchísimo daño; imagínate, tú, una mujer que sabe, entiendes  que eres una hija del Todopoderoso, llena del Espíritu Santo, llena de amor, poder, salud y dominio propio, tomando el lugar que le corresponde en este mundo, gritando un “ya basta”, a las dudas, al temor, al abuso y te mires al espejo y digas: “Dios me ha hecho inteligente, hermosa, fuerte, valiente, santa y toda una guerrera del Altísimo”. ¡Soy vencedora en Jesús! Puedo ganar la batalla que esté enfrentando hoy, no importando lo que haya dicho o hecho el hombre, porque quien controla mi vida es Dios.

Ponte a pensar, una mujer como tú educando a sus hijos varones, enseñándoles respeto hacia los demás, especialmente hacia las damas, a ser trabajadores, educados, responsables, aseados, ordenados, alegres, genuinos y sobre todo enseñarles a obedecer a Jesús. Una mujer como tú, enseñando a tus hijas a no conformarse a este mundo sino a buscar ese lugar prominente que Dios tiene para ellas, a ya no soportar más ningún tipo de abuso cruel ni violento, sin ser arrogantes u orgullosas, sino justas con ellas mismas.

En tus manos está que comiencen a ocurrir cambios positivos para ti y tu familia; tanto en el hogar, la escuela, en tu comunidad, el trabajo y en la iglesia. No importa con qué nos esté azotando el enemigo de las almas, Satanás, tenemos todo un ejército peleando con nosotras y por nosotras. Y lo mejor es que Dios nunca ha perdido una batalla.

No hay situación de familia, salud, emocional, económica o espiritual que Dios ya no conozca, Él sólo espera, como todo un caballero, que tú acudas a pedir Su asistencia. Allí estará con todo Su ejército para pelear esa batalla por ti. Yo oro para que Dios obre en tu vida hoy, quitando todos los malos recuerdos de tu niñez, todo abuso verbal o sexual, físico o mental, y todo golpe físico, mental o espiritual que haya quedado sellado en tu alma; toda ofensa, todo dolor, ansiedad y temor, y que despiertes a la realidad de lo que TU SI ERES: Una mujer sabia y valiente con un corazón de guerrera, que no le teme a ningún argumento que en tu vida se oponga a la voluntad de Dios. En Proverbios 14:1 leemos, “La mujer sabia edifica su casa; Mas la necia con sus manos la derriba”.

Amiga, tú eres lavada con la sangre de Jesús y Dios está levantando hoy tu ánimo, sanando tus emociones y tu cuerpo y tu espíritu, ungiéndote con poder de lo alto, abriéndote los ojos para que entiendas que tú eres el medio que Dios está usando para transformar este mundo. Tal vez hayas sido marcada por algún dolor profundo, enfermedad o abuso, pero Dios te dice que eres especial; solo tú pudiste salir de esa situación porque Dios sostuvo tu mano y dirigió tus pasos, y puso palabras de aliento en tu alma. Como tu hay muchas, pero tú eres diferente, tú has podido salir como una verdadera guerrera y eres vencedora en el poderoso nombre de Jesús, de ti otras personas dependen para salir victoriosos de sus pruebas. Tal vez tu digas, pero estoy enferma, nada puedo hacer o soy pobre nada puedo lograr… ¡Amiga, que errada estas! Tú conoces a la fuente de todo poder, toda sabiduría y quien es el dueño del universo, incluso fuiste adoptada por Él. Todas las herramientas que necesitas están a tu disposición, solo debes pedirlas. Nuestro Padre te dotará de la fortaleza, la palabra y los medios para darle a otra mujer ese aliento, esa fuerza, esa solidaridad que solamente tú puedes darle.

En el 93% de los hogares de hoy día, la mujer es la que tiene mayor acceso a sus hijos pequeños y adolescentes, teniendo así la gran oportunidad de educarlos, enseñarles y prepararlos a recibir estas verdades de las que te he hablado hoy. Una nueva generación de hombres y mujeres valientes está creciendo en este momento dentro de nuestros mismos hogares. Lo estamos viendo con nuestros propios ojos: son tus hijos, los míos, los vecinos, y esto está sucediendo porque estamos tomando el reto de educarlos para que conozcan y le sirvan a Dios, y desarrollen todo el potencial que en ellos hay para ser de bendición a sus propias familias, a sus amigos, y al mundo entero.

El mundo ha querido humillarte, pero hoy Dios te dice: “…eres preciosa a mis ojos, eres estimada, y yo te amo… No temas, que yo estoy contigo…”   Isaías 43:4.

Deseo que estas palabras llenas de amor y respeto puedan calar hondo en tu corazón y que puedas comenzar a verte como esa mujer especial que eres, según Proverbios 31:10 leemos, “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas”.

Mi oración para ti es, que te encuentres a ti misma y reconozcas el gran valor que tienes para Dios, tanto así que entregó Su mayor tesoro, Su Hijo amado, para darnos redención y vida eterna. Mateo 13:46 dice: “… habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró”. Tu eres esa perla preciosa.

“Jehová te bendiga y te guarde, Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce a ti su rostro y ponga en ti paz”, Números 6:24-26.

Dios te Bendiga,
Pr Divian Santiago
Febrero 2019

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