Entramos en un mes donde se celebra el día de acción de gracias. La familia se reúne para compartir y unidos  recordar un año lleno de bendiciones. Dios nos bendice día tras día y su palabra nos dice que nuevas son sus misericordias cada día. El Señor nos permite ver su gracia y cuidado a cada momento de nuestras vidas, y por eso recibimos su protección, provisión, y respaldo. De seguro hemos pasado por dificultades y problemas, pero han sido más bien oportunidades donde hemos visto la gloria de nuestro Dios. Por esa razón debemos dar gracias.

Cuando no había más que unos peces y panes, Jesús dió gracias y pudo alimentar a miles. Un corazón agradecido favorece la acción sobrenatural de Dios, por eso debemos dar gracias en todo.

Cuando agradecemos a Dios por todo lo que nos ha provisto, es una manera de darle la gloria y la honra. Si recordamos el Evangelio según San Lucas capítulo 17 y versículo 17, vemos la historia de 10 leprosos que vinieron a Jesús para ser sanados, pero de los 10 que fueron limpios, solamente uno regresó a darle gracias por haberle sanado. La ingratitud es ausencia de agradecimiento. Un ingrato es aquel que no reconoce, ni aprecia, ni agradece el favor recibido.

La adoración y la gratitud van juntas de la mano. El versículo 16 del capítulo 17 de Lucas dice que aquel leproso se postró en tierra a los pies de Jesús, y le dió gracias. Si observamos, el caminar del pueblo de Israel por el desierto ante la provisión de Dios,generalmente se quejaban, y esto deterioró totalmente su vida de adoración. Pero en el versículo 18 del capítulo 17 de Lucas claramente vemos que gratitud es lo que Dios espera de su pueblo, sin embargo, los 9 de aquellos 10 leprosos no volvierona dar gracias, sino un extranjero, porque aquel que regresó a dar gracias, era samaritano.

Una de las grandes señales en el ministerio de Jesús fue la multiplicación de los peces y los panes juntoal mar de Galilea, este glorioso evento nos recuerdano sólo el gran poder del Señor sino el cuidado que tiene por cada uno de sus hijos. También nos hacereflexionar al considerar que Dios sabe quién tienehambre cuando cruza un desierto. Él conoce nuestrasncesidades y está pronto para ayudarnos en todasituación.

Agradezcamos su bondad. Es necesario agradecer a Dios por todo lo que ha hecho, está haciendo y hará.La gratitud comienza reconociendo la bondad de Dios, celebrando su provisión y confiando en lo que vendrá porque actuamos en su palabra.

Alrededor del mundo celebran el día de acción de gracias, centrémonos en humillar a Dios nuestro corazón y darle gracias por todo cuanto nosha provisto en vez de convertir esta fecha en momento de glotonería, que sea más bien momentosde recogimiento espiritual, pasándola bien en compañía de nuestros seres amados. Aprendiendo a dar gracias a Dios en todo y por todo, no sólo lo que nos ha dado, sino por aquello que nos ha quitado y que pudo haber sido una piedra de tropiezo o unaforma de mostrar su misericordia.

Debemos dar gracias a Dios por todas susmisericordias y bondades, por su cuidado y protección. Es él quien envía su provisión desde el cielo, es quién renueva nuestra fuerzas y cuida de nuestra familia. Jesús dió su vida por nuestrospecados en una muerte horrible y en todo esto vemos su gran amor, por todas estas cosas demos seragradecidos.

No siempre comprendemos a Dios, pero nuncadebemos dejar de ser agradecidos.

¡Dios te bendiga!

Pastor Luis Acevedo

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