Un Año De Bendiciones

Todos nosotros deseamos tener un nuevo año el cual esté llenos de bendiciones. Pero para que eso suceda primeramente tenemos que someternos a Dios y caminar siendo fiel a él. Por consiguiente tenemos que poner todo en sus manos; nuestros sueños, nuestros proyectos y nuestras metas, confiando en que Dios prosperará con bendiciones del cielo nuestros deseos para que este nuevo año sea uno Próspero y de bendición espiritual para nosotros. El Salmos 37:5 dice: “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará”.

Pero antes de comenzar el año nuevo, debemos ser agradecidos a Dios por la abundancia provista a nuestras vidas hasta el día de hoy. Tenemos que detenernos y agradecer a Dios por todas las bendiciones recibidas en este año que ha terminado. Tenemos que reconocer esa provisión de amor de parte de Dios en medio de nuestras necesidades.

También tenemos que reconocer que Dios nos cuida en cada detalle de nuestras vidas. Tampoco debemos olvidarnos de alabar a Dios en todo momento, tanto en la abundancia como en la escasez. Imaginemos por un momento que este año que comienza es nuestra tierra prometida y que para llegar a ella tenemos que cruzar el río Jordán convencidos de que nos espera esa tierra llena de bendiciones. Pero para lograr el propósito de llegar a esa tierra prometida debemos de prepararnos adecuadamente para cruzar nuestro río Jordán. Debemos permitir que Dios vaya delante de nosotros, consagrarnos a él y dejarnos guiar en cada paso. Debemos permitir que Dios pelee nuestras batallas y que haga maravillas en nuestras vidas. De esta manera cuando crucemos el río Jordán lo haremos de la mano de nuestro Dios y de esa manera podremos gozar de sus bendiciones. Somos un pueblo especial escogidos por Dios para ser bendecidos y el simple hecho de haber sido escogidos por Dios nos hace bienaventurados. El caminar en fidelidad a Dios nos da la seguridad de recibir sus bendiciones. Así que declaramos en un fe que este nuevo año Dios Coronará cada día de nuestras vidas con una lluvia de bendiciones.

Confiemos plenamente en que Dios nos bendecirá aún cuando nos encontremos en momentos de sequía, que nos bendecirá con abundancia y que tomados de su mano nada nos faltará como dice el Salmos 23:1-2 “Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará”.

¡Dios te bendiga!
Pastor Luis Acevedo

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