1 Corintios 4:7 dice: “Porque ¿Quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿porqué te glorías como si no lo hubieras recibido?

Dios ha utilizado a hombres y mujeres como tú y como yo para llevar un mensaje muy importante a la humanidad, a su preciada creación de que simplemente somo vasos de barro utilizados por él con el propósito de que le demos toda Gloria y toda
Honra.

Dios usó a Noé para salvar a un pequeño grupo de personas y animales de la muerte en el diluvio; A Abraham, Isaac y Jacob para dar a conocer su plan a un pueblo escogido; Usó a José para salvar a una nación entera de morir de hambre y lo dotó con un poder sobrenatural de interpretar sueños y la habilidad para administrar almacenes enormes de grano; Usó a Moisés para liberar de la esclavitud al pueblo Judío dándole también poderes sobrenaturales para derrotar a los dioses egipcios, convertir el agua en sangre, hacer salir miles de
ranas, mosquitos, langostas, mantener en oscuridad por varias horas a toda una nación, por su palabra
enfermar de úlceras a todo un país y con tan solo levantar su vara dividir el mar rojo en dos; Dios usó
a Josué para conquistar a 31 reinos y 31 ejércitos fueron derrotados por un líder que las tácticas de Guerra le fueron dadas de manera milagrosa.

Como estos ejemplos, podemos encontrar muchos más dentro del Antiguo Testament, como lo fueron
Sansón, David, Salomón, y los profetas; y en el Nuevo Testamento usó a Simón Pedro y a hombres ordinarios para llevar su mensaje de salvación hasta los confines de la tierra. Sin embargo todo ese poder es de Dios y no de los hombres. El hombre es como el vaso de barro, que es como lodo cosido, de poco valor y frágil. Lo que le da valor a un vaso de barro es su contenido interior.

Nunca un ser humano debe quitarle la Gloria a Dios, por todo cuanto tiene y hace, todo lo que ha logrado ni por todas sus destrezas y habilidades. Porque todo esto Dios lo ha depositado en nosotros y todo esto no es nuestro sino que le pertenece a Dios. Nosotros somos frágiles a tal punto que podemos rompernos y desfragmentarnos en mil pedazos. Seguro que en nosotros Dios ha depositado dones, talentos, habilidades, creatividad, inteligencia y poder; pero nunca debemos de olvidar que todo esto, quien lo ha depositado en nosotros, ha sido Dios. Entonces, ¿Quién debe llevarse la Gloria por todo lo que tenemos?

La Respuesta a esta pregunta es ¡Dios! Porque Dios no comparte su Gloria con nadie. Porque nosotros solamente, en sus manos, somos Vasos de Barro.

¡Dios te bendiga!
Pastor Luis Acevedo

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